La colaboración y la hermandad galaico-portuguesa es una constante dentro del underground. Un puente musical, sobretodo dentro del metal, que conecta a bandas de uno y otro lado de la frontera y que sirve como lazo cultural unificador. Posiblemente Vigo y alrededores sean, al menos en tierras gallegas, el punto neurálgico de este enriquecedor trasvase musical.
Como un ejemplo más de ello, el bolo organizado por Dioivo junto a Os Barbosas y Sicixia en el Pub Transylvania el pasado 12 de diciembre. En cuanto a Dioivo, a pesar de su juventud, son unos viejos conocidos en Vigo y Galicia, mientras que Os Barbosas, procedentes de Oporto, y los recién formados Sicixia, desde la capital gallega, cerraban un cartel variado en estilo y geografía.
Los portugueses fueron los elegidos para abrir la noche, con un punk lleno de retranca y dosis de humor, o como dicen ellos mismos, un punk anti-folk. Etiquetas a parte, la fiesta estuvo asegurada desde que pusieron el primer pie en la sala. Sus letras cómicas, la presentación de sus temas con ciertas referencias autobiográficas y su música esbozaron un show que no deja indiferente a nadie.
Sin titubeos arrancaron con «Já Não Há Bowling no Norshopping» un tema punk rock de corte clásico. Pronto intensificarían la fiesta a base de música bailable y pegadizos estribillos, como en «Primo do Van Damme» o «Virador de Frangos». A partir de aquí nos presentarían un gran puñado de temas sobre experiencias culinarias – especial mención para «18 Cachorros» – narrados como no, con su peculiar dosis de humor.




Para «Velho nas Obras» y ya en el tramo final, contaron con la participación improvisada de un miembro del público. No faltaron las referencias a Vigo, más en época navidadeña, ni las futbolísticas, rememorando el histórico 7-0 que le endosó el Celta al todopoderoso Benfica en la UEFA. Os Barbosas controlan y manejan con soltura los lances del directo y eso se traduce en un espectáculo divertido, entretenido y enérgico. Justo lo que buscan.
Tras los portugueses saltaron al escenario los santiagueses Sicixia. Banda de reciente formación que, partiendo del metal, intercala y fusiona sonido clásico de bandas como Maiden junto a virtuosas influencias del metal progresivo de gigantes como Dream Theater o Tool. La sensibilidad del piano y del teclado convive con riffs machacones y rítmicas contundentes. Además, su atractivo se intensifica por sus letras reflexivas y comprometidas usando el gallego como lengua vehicular.
A pesar de su corta vida, Sicixia mostraron en líneas generales dotes y una cohesión que irá forjándose más y más a base de shows y rodaje. Para los prog lovers los santiagueses son una muy buena nueva dentro de nuestras fonteras. De entre su repertorio sonaron íntegro su EP «Cascallos», lanzado a inicios de este 2025. Así, arrancaron con «A Pertenza», un buen tema de apertura por su fuerza y gancho. El virtuosismo y los pasajes instrumentales quedarían reservados para la segunda mitad de su espectáculo.








Entre otros seleccionados están «Como Berrar», un tiempo medio de altísimo nivel que, además de feeling, posee preciosos arreglos de piano y guitarra. Completa pieza responsable de inmortalizar uno de los momentos de la noche. Como dijimos, la segunda mitad del bolo destacaría por mostrar la cara más virtuosa y compleja se Sicixia con extensas secciones instrumentales. Así, las influencias Dream Theater salen a relucir en sus desarrollos, en un difícil cometido que refleja las habilidades técnicas de los santiagueses.
Cierre por todo lo alto con «Kill the King» de Rainbow. Una obra de arte que tras casi medio de siglo de vida sigue evidenciando la atemporalidad de sus sinfonías. Un bonito guiño a las leyendas del pasado que a veces da la sensación que las bandas más jóvenes tienen en el olvido. Volviendo a Sicixia, los mantendremos en el radar porque son un soplo de aire fresco para los amantes del prog.
Cerraron la noche Dioivo, los más jóvenes de la clase, quienes a pesar de su edad están ya curtidos en mil batallas, habiendo cruzado con su música todos los puntos de Galicia de cabo a rabo así como gran parte de la geografía española. Pero la causa de su llamada fue la celebración por anticipado de sus 10 años de existencia. Pues sería en 2016 cuando decidieran crear Dioivo de las cenizas de su anterior proyecto, Rust in Peace, enfocado en el thrash metal. Ahora, sumidos en el black, el dueto formado por Jacobo Mouriño, guitarra y voz, y Dani Valladares, en batería, rememoran su trayectoría con una noche especial.
Los vigueses ya anunciaron semanas atrás que su setlist estaría conformado por sus dos primeros trabajos, el EP «Dioivo» y el LP «Dioivo II». Una eficaz manera de homenajear sus primeros años como nueva formación. Ya sobre los escenarios y recordando a los legendarios Darkthrone por su configuración como dúo, desplegaron su arsenal en forma de black metal melódico.







Un estilo sucio y putrefacto que no encaja con la estética y filosofía de sus protagonistas, siempre alegres y cercanos tanto arriba como debajo de la escenarios, y completamente alejados del poso ideológico que suele aflorar en las bandas black primigenias. En este sentido, sus temas en gallego los delatan. De esta forma, «Ao Lonxe» y «Terra Esquecida», con una lírica comprometida con Galicia, su tradición y su cultura, inciden en una de las señas de identidad más presentes en Dioivo.
Será con «Samesugos» donde nos encontremos las tan habituales fluctuaciones entre altas velocidades y tempos lentos de los vigueses. En coordenadas similares se mueve «Na Distancia», que combina despliegue técnico, riffs monolíticos y aporreada en forma de metralleta a los parches. Entretanto, sorprende la capacidad de Jacobo y Dani para atraer a oyentes poco familiarizados con el metal extremo.
Para el final se dejarían la guinda al pastel, una auténtica demolición bautizada con el nombre de «Lobishomes». Los riffs fueron llevados a tal extremo de contundencia y lentitud que más de uno puso en riesgo su salud y sus cervicales. Brochetazo para una noche que evocó a un pasado conjunto, con Dioivo y Sicixia defendiendo su mensaje en gallego y Os Barbosas en portugués.







