El Winterocalypse Fest, la edición invernal del Metalokalypse, echó a andar este pasado 26 de diciembre, un estreno que el equipo de Clock & Roll llevábamos meses esperando. Y es que no podíamos faltar a uno de los últimos rituales del año, una misa crematórica con los míticos Sound of Silence y Atavico como protagonistas.
El que se haya celebrado en Navidad y en pleno corazón lumínico de Vigo no restó un ápice de crudeza y perversión a una cita bañada en los excesos decibélicos del metal extremo. En cuanto al lugar elegido sería el Pub Transylvania, cuya siniestra decoración junto a sus maleantes habituales escenifican a la perfección ese ambiente underground tan buscado.
Completamente vestidos de negro saltaron al ruedo Atavico, contrariando a las normas blackers por su elegancia y los pies descalzos de sus protagonistas. De primeras les penalizó un sonido opaco, relativamente bajo y mal ajustado, pero paliado con el transcurrir de los temas. Un problema externo a la banda que no impidió gozar ya en los primeros compases con el velocímetro al máximo con «Meskhetiu». Certera carta de presentación para invocar a las almas errantes de los alrededores. También la oscuridad se ciñó sobre nosotros, musicalmente hablando claro, con «Underserving Dirt» y su gélida intro que contrasta con la posterior ración de black old school. ¡Zapatilla de la buena!
A continuación sorprendieron a propios y extraños con «Bearer of Blades». Un tema que abre con riffs siniestros y que conecta con uno de los registros vocales más características de Triple M como es el canto mongol. De hecho, muchos lo conocimo en el viejo Youtube explicando dicha técnica siendo todavía un niño. Perfectamente explicado, por cierto. Volviendo al tema en cuestión, los trémolos y los blast beats sellaron posiblemente una de las composiciones más complejas de su repertorio, con incluso reminiscencias del viking metal. ¡Pepinazo!










Otra de las rarezas es «Cantiga de Lume e Tēebra», cantada en gallego-portugés y con una instrumentación lenta, atmosférica y con cierto aire épico. Uno puede percibir, a pesar sus raíces clásicas procedentes del black metal, el eclecticismo y las influencias de cada uno de sus miembros. Todos ellos músicos contrastados y reconocidos dentro del underground nacional. Como contraste a las frecuencias lentas previas volvieron a activar el modo velociraptor con «From the Grain of Sand to the Nebula». Otro castañazo para los más trues de la sala.








Hacia el final nos atraparon con riffs hipnóticos en «Primordial Dirge» para cerrar con la reinterpretación de «Bearer of Blades», exprimiendo todo su setlist hasta la fecha. Un repertorio el suyo, que de momento vive en el absoluto anonimato, pues hasta el momento Atavico no tienen nada en formato físico ni en plataformas digitales. Esperemos que Jhaldreen y compañía pasen pronto por el estudio de grabación.
A pesar de que en los primeros temas el sonido de la sala les penalizó más de lo deseado, se sintió a Atavico más empastado y rodado que en su debut hace alrededor de medio año. Sin duda, son uno de los proyectos emergentes del circuito underground gallego. Esperamos más noticias y futuras fechas porque en propuesta, calidad y tablas van sobrados.
Con el ambiente absolutamente congelado, los asturianos Sound of Silence, unos veteranos de guerra dentro del metal extremo, reventaron el termostato cubriendo el Transylvania de calor e intensidad. Prueba de ello son los pogos, la vehemencia cervical y los destrozos con los que monopolizaron su presencia desde el primer segundo. Directo demoledor.





La conexión de la fanaticada viguesa con los asturianos — y creemos que viceversa — es total cada vez que giran por nuestras tierras. Uno ya pierde la cuenta, pero a cada visita los recuerdos y flashes se mantienen latentes durante largo tiempo. Volviendo al repertorio no podían faltar «Nunca Seré Feliz» y «El Renacer», dos temas que, rozando las dos décadas de existencia, no muestran atisbos de agotamiento ni en su composición ni en su ejecución.
El blackened death metal de los guajes destaca entre otras cosas por sus estructuras ocasionalmente melódicas y sus complejos soleos, como los ofrecidos con «Felices bajo Tierra» y «Un Nuevo Anochecer». Momento de salvajismo y exigentes blast beats con los temas hermanos «Sacrificio de una Vida Atormentada» y «El Comienzo de un Triste Adiós», cuyos títulos anticipan dolorosos desahogos líricos.





Para el final se dejaron dos pedradas directas a la nuca como «Océano de Traición» — tema en el que Triple M fue invitado a cantar — y «Densa Niebla» de su EP «Primus Capite». Hay EPs con la fuerza, el peso y la cohesión de los LPs y este es un claro ejemplo de ello. En menos de media hora son capaces de enviarte directo a la enfermería. Y enlazando con este su último trabajo tuvieron tiempo para presentarnos «A New Level of Suffering», primer single del que será su próximo disco.
Los asturianos continúan pariendo álbumes y quemando salas sin miramientos dejando, una vez más, el listón por las nubes. En cuanto a Atavico, dos bolos fueron más que suficientes para mostrar sus credenciales, su creatividad y sus ganas por entrar de lleno en la escena con este nuevo proyecto. Estamos impacientes por conocer más fechas y novedades.
De esta forma se cerraba la primera edición del Winterocalypse, una fecha que esperamos se repita año a año y mantenga la continuidad necesaria para su presencia activa en nuestra ciudad. Para ello, ¡contad con nosotros!




